Sí, Felipe Rivas Velicia, toda una referencia para nosotros durante muchos años de trabajo y de compromiso con sus compañeros y compañeras de la Delegación de Medio Ambiente de Málaga, ya disfruta de su jubilación.

Hace unos días Felipe y yo nos tomamos un café en un bar de su barrio, y la charla agradable y distendida se nos alargó casi tres horas. Claro, le pregunté de todo, y él tiene el verbo fácil.

¿De dónde eres, Felipe?

Pues soy de un pueblo de Valladolid, Valoria la Buena. Nací allí un martes y trece del año 1953.

¿Y cómo es que estás en Málaga?



El día de las oposiciones coincidió, y, entre varias opciones, escogí presentarme en Málaga, ciudad que no conocía. Así que recalé por aquí en el año 1980, procedente de Valencia. Y fantástico.

Con anterioridad ya me interesé por ser forestal. El origen fue el tiempo que pasé trabajando en Suiza, en contacto con la naturaleza. Cuando volví de allí ya tenía la idea de convertirme en guarda forestal, y me preparé para ello en la escuela oficial de Capataces Forestales de Villaviciosa de Odón (Madrid). Allí conseguí, tras dos años de internado y un mes de curso de habilitación, la titulación de Técnico Auxiliar (F.P.), especialidad forestal.

Al empezar no tenía muy claro lo que era, pero sí tenía la ilusión de abrirme camino, y quizá en países que idealizas, como Canadá o Australia. La formación en esa escuela oficial se hacía en dos años, pero yo ya aprobé la oposición antes de terminar.

Cuando llegas a Málaga, ¿cuál es tu primer puesto?, la primera toma de contacto… 


Como agente forestal del ICONA mi primer destino fue en Casares, en donde permanecí año y medio, antes de trasladarme a Álora.

En torno a 1985 se produce la transferencia de competencias a la Junta de Andalucía, y se crea la Agencia de Medio Ambiente. En ese momento yo ya soy Agente de Medio Ambiente en la Rpt. Tras un período en el que el destino fue “Monte público. Guadalmedina”, tras la publicación de la Ley de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía, en 1989, ya fui AMA exclusivamente en el Parque Natural Montes de Málaga.

Posteriormente, ya en 2007, participé en un concurso de traslados y obtuve la plaza de Coordinador adjunto de Unidad Biogeográfica. Y hasta ahora.

¿Qué responsabilidad has tenido en ese puesto?

Esta unidad, debido a una falta de encaje adecuado en su momento en la Mesa Técnica en la que se negocia la estructura, es la única que tiene a su cargo a 20 personas, y dos territorios, unos 1.700 km cuadrados, lo cual resulta inasumible de cara a desempeñar bien el trabajo. Es un problema que sigue sin resolverse, y que también padecerá la persona que ocupe mi plaza.



Vamos a algo más agradable, Felipe. De todos los paisajes de Andalucía que conoces, de los lugares en los que has estado, ¿hay alguno en particular que te haya impresionado más que otros?

Es difícil escoger uno. Intento aprovechar lo mejor de cada lugar. Pero es cierto que estar en la montaña y ver el mar de fondo, en los Montes de Málaga, es algo muy especial.


Seguimos hablando de satisfacciones. ¿Recuerdas algún momento especialmente bueno en el ámbito laboral? Algo de lo que puedas decir “esto lo hice/lo hicimos bien”…

Entiendo que el proceso por el cual nuestro colectivo, el de agentes forestales en ese momento, asumió las nuevas tareas y competencias propias de los agentes de medio ambiente (mucho más amplias y muchas de ellas desconocidas para nosotros) fue muy positivo. Fue un salto hacia adelante muy importante, y todo un reto, que implicó tener que formarnos adecuadamente, pero que asumimos con cierto espíritu aventurero y a la vez de manera muy responsable. En este sentido, quiero decir que en nuestro organismo los cursos de formación siempre se han realizado durante la jornada laboral, como debe ser. Nada de obligarte a ir por la tarde.

¿Y en qué momento y de qué manera entras en contacto con CCOO?

Pues fue una decisión grupal, del colectivo en su conjunto. Decidimos que teníamos que estar todos, al menos la mayoría, en un sindicato, para poder ejercer la fuerza y la presión necesarias. Al menos en un principio: pasado un tiempo cada cual decidió continuar o no. Hubo una reunión, a la que convoqué a todos los colectivos (recuerdo que fue en el Puerto de la Torre) a la que vinieron Andrés Jiménez e Inocencio Fernández por parte CCOO. Nos convenció lo que dijeron y allá que nos fuimos todos, nos afiliamos. Algunos no estaban afiliados, y otros lo estaban en otro sindicato, pero todos en bloque nos quedamos con CCOO. 

Sobre el año 1984 o 1985 fui presidente de una asociación forestal desde la que intentamos canalizar toda las acciones de mejora de la problemática propia del colectivo. Ahí empecé a dar la cara. Luego fui delegado sindical desde el año 1986, por CCOO. Al año siguiente ya estuve en la Junta de Personal de la Agencia de Medio Ambiente, en Sevilla, como Presidente, un período que duró 7 años. Posteriormente fui miembro de la Junta de personal funcionario de la provincia de Málaga, estando ya creada la Delegación de Medio Ambiente.

También has desarrollado tu trabajo en el ámbito de la Prevención de riesgos laborales. Has sido miembro hasta tu jubilación del Comité de seguridad y salud laboral

Sí. Mi interés en el tema viene de lejos. La Ley de Prevención llevaba, desde su publicación, casi un decenio aletargada, y sin aplicación, al menos en nuestro ámbito. De pronto nos damos cuenta de que existe, y hay un primer acuerdo con la Administración para crear el Comité de seguridad y salud laboral. Como yo era miembro de la Junta de Personal, estuve ahí en esa primera época. Luego el órgano se fue muriendo poco a poco: la Administración lo fue desactivando al no asignársele funciones ni recursos.

Posteriormente hubo un segundo acuerdo, por el que se reactiva y se intenta poner en marcha. Yo en ese momento no estaba en la Junta de Personal, pero, pasado un tiempo, el sindicato volvió a contar conmigo para esa labor de delegado de prevención. Y ahí he estado hasta ahora.

Después de muchos años en vigor (desde 1995) la Ley de Prevención no se aplicaba apenas en las administraciones. Ahora ya se lo han tomado más en serio. Hay prevencionistas en los organismos y se ha estructurado la gestión de la salud dirigida a la seguridad laboral. Se ha tomado conciencia de que este asunto es importante.

Sin embargo me lamento de que las sanciones por incumplimientos de la normativa de prevención de riesgos laborales en las administraciones no existan. Recordemos que estas sanciones, en el ámbito de la empresa privada, pueden ser muy importantes. En este sentido hay una desigualdad enorme, y los perjudicados, en último término, son los trabajadores.

La Prevención de riesgos laborales es especialmente trascendente para el colectivo de agentes de medio ambiente y celadores forestales. Sabemos que hay una movilización muy importante en este sentido, que también reivindica la solución de otros problemas, y que CCOO está apoyando y liderando. ¿Porqué?

En este sector, o la administración se lo toma en serio, o realmente puede haber una merma personal: se trabaja en lugares a veces penosos y dificultosos, no hay centro de trabajo definido… y el estado deplorable de la flota de vehículos es un importante factor de riesgo añadido. La renovación es urgente. Y cada poco se producen accidentes, el último, de una compañera de Almería, que sigue ingresada.

Hablando de movilización, el día 11 de noviembre te vimos en la manifestación de agentes de medio ambiente y celadores forestales en Sevilla. Ya jubilado…

Sí, por supuesto. Los compañeros saben que pueden contar conmigo. Fui encantado. 

Hace unos días se organizó un acto de homenaje a Felipe Rivas en la Delegación de Medio Ambiente. ¿Cómo te sentiste, cómo viviste ese momento?

No soy muy dado a este tipo de actos, pero al final salió bien. Estoy muy contento y satisfecho, y es un honor sentir el afecto de los compañeros,  sentir que te aprecian. 

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¿Te has planteado cómo será a partir de ahora la relación con tu sindicato? ¿Es posible algún tipo de colaboración? 

Hace poco vi aun compañero del sindicato, de toda la vida, en televisión. Estaba en una manifestación a favor de las pensiones. Me alegré mucho de verle, y creo que esa es la batalla que hay que dar una vez jubilado. Estar en el sindicato de pensionistas de CCOO y echar una mano desde ahí como se pueda. Defender y garantizar que las pensiones suban, como mínimo, el IPC. No solo porque ahora yo esté en ese colectivo, que es muy vulnerable, sino porque es el futuro de todos.

Finalmente, Felipe, ¿hay alguna cosa que quieras añadir? ¿algo que no quieras que se te pase y que quieras comentar?

Pues sí, quiero dejar patente un asunto. Durante toda mi vida de trabajo he padecido, hemos padecido, una penuria de medios y de recursos. Escribíamos los informes sobre el capó del coche, y de ahí pasamos directamente al ordenador de la oficina. Nunca tuvimos una máquina de escribir: teníamos que hacerlo en casa con la nuestra. Siempre hemos escaseado de algo. Hemos usado muchas veces medios personales para el trabajo (los gps, los móviles…). Aún no tenemos oficinas territoriales, centros de trabajo oficiales: los lugares habilitados no reúnen las mínimas condiciones, cosa que sí han conseguido en otras comunidades autónomas. Empecé así y termino así. Quiero decir que esta administración siempre ha sido cicatera. Y de esa manera no se cuida nuestro medio ambiente. Los responsables políticos siempre nos han prometido que íbamos a tener los medios materiales (lo que tenemos hoy son vehículos viejos y medios técnicos obsoletos) y humanos (¿dónde está el prometido aumento de efectivos?) acordes con la importancia que les otorgaban al medio ambiente. Y nunca ha sido así. En ese sentido, me siento defraudado.

Una historia de lucha, luces, sombras y futuro:

He tenido el honor de ser el primer presidente de la Junta de Personal de la democracia durante dos periodos consecutivos  (uno de tres años y otro de cuatro), en el que  los AMA (Agentes de Medio Ambiente) logramos ser protagonistas dentro de la primera agencia administrativa de medio ambiente que se constituyó tras ser transferidos desde la Admón. central (el ICONA). Recuerdo que esas  primeras elecciones fueron muy duras por el inevitable enfrentamiento con los funcionarios provenientes del antiguo régimen, que no veían con buenos ojos la entrada de los sindicatos de clase, cuando todavía se respiraba un considerable anticomunismo: nos rompían la propaganda, nos quitaban los carteles de los tablones y nos increpaban en los pasillos de las dependencias tachándonos de subversivos.
En aquel periodo establecimos la renovación anual de la uniformidad, que se fijó en los presupuestos; posteriormente  se suprimió el uso del servicio en moto, cambiándolo  por los famosos  R-4.

Quizás el éxito más importante fue haber dirigido y participado en la Orden de Jornadas y horarios en la ya Consejería de Medio Ambiente, en la que estuvimos negociando hasta altas horas de la noche y parte de la madrugada sin poder salir para comer, y sin recesos.  La patronal venía con los bolsillos vacíos y no podíamos hacer concesiones. Posteriormente fui  una parte muy activa para la adscripción del colectivo de Agentes de Medio Ambiente (AMA) en el grupo superior “C”, aunque lamenté que no se hiciese de un  modo restringido y ordenado, pues fue abierto e informal, y no se firmaron acuerdos específicos, lo que nos dificultó para presentarlo en otras CC.AA. a través de la Coordinadora Estatal de Agentes Forestales y Medioambientales. Afortunadamente siempre he tenido claro mi papel como representante sindical en el que dejaba de ser  administración, mientras que otros intentaban hacerlos coincidir, cosa que es harto difícil.

También ha habido fracasos, es difícil unir a todos los compañeros y que todos sigan los mismos criterios. La negociación de la participación de los AMA en los incendios forestales en Andalucía fue agridulce porque no se formalizó en un documento ex profeso, y la patronal actuó de un modo desleal al incorporar coletillas no previstas en el borrador del texto, que limitaban e impedían avances sustanciales para que los liberados pudieran cobrar las mismas retribuciones, se hicieran menos turnos de disponibilidad nocturna, que todos cobraran las mismas cantidades, en caso de accidente el trabajador  no perdiera sus retribuciones, en el futuro se pudiera incorporar al sueldo, estableciendo un límite de horas máximas de intervención incluyendo el tiempo de desplazamiento a su lugar de origen,  asegurando un adecuado protocolo de intervención en materia de seguridad y por último que hubiese una clausula de revisión automática a fin de actualizar las retribuciones. No me siento fracasado porque en el mundo sindical se lucha todo y no siempre se gana. Tengo esperanzas que los sucesores corrijan estos errores y en la siguiente negociación el colectivo salga favorecido. Como funcionarios no podemos permitirnos el lujo de equivocarnos, pues no tenemos un sistema automático de reconocimiento como el personal laboral, y los recursos contenciosos  tardan demasiado  por lo que  pierden su efectividad. Mi experiencia es que en las negociaciones  hay que ir a por todas desde un principio, y plasmarlo en un documento firmado, pues las promesas de palabra se las lleva el viento y los cargos políticos desaparecen en los cambios de gobierno. Recuerdo que  en el paquete de negociación de la subida de nivel estaban incluidos todos los conceptos del complemento específico, según la revisión del catálogo de puestos, pero solo se incluyeron cuatro, quedando pendiente de incorporar el quinto en todos los puestos.

No sabemos qué nos deparará el futuro. Habrá un nuevo gobierno, con nuevos gobernantes que desconocen las problemáticas de los trabajadores, por lo que dependerá del talante o disposición para solucionar los problemas. Por desgracia el medio ambiente tiene mucho nombre idealizado, pero poco presupuesto, y siempre es el último en dotaciones. Tiene que haber un aumento sustancial de plantillas si se quieren atender las necesidades más perentorias. Hay mucha impunidad en el proceso sancionador por falta de medios, y hay mucha falta de atención hacia el mundo rural que está quedando cada vez más  aislado. La huida del medio rural a los grandes núcleos de población es evidente, el medio rural apenas genera  trabajo, solo unos pocos se aprovechan de las ventajas del campo.

El futuro de los trabajadores es trabajar cada vez mejor y más seguros: mejor en términos de eficacia y confortabilidad; en cuanto a la seguridad, significa  también una mejor salud. No obstante el caballo de batalla es hacer valer  la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y la participación de los trabajadores en el proceso de seguimiento y evaluación de los riesgos. Otro reto es conseguir que las sanciones a los organismos incumplidores por infringir la ley tengan efecto, y que no se vayan de rositas sin pagar las consecuencias, así no se pueden tomar en serio las cosas, sabiendo que nunca les va a pasar nada, hagan lo que hagan. Hay que confiar en la implantación de una ley específica del cuerpo de AMA, negociada, que permita incorporar todas las ventajas o beneficios posibles, que permitan asegurar el  trabajo  en las mejores condiciones: centros territoriales suficientemente dotados, segunda actividad, implantación del sistema “manos libres” en los sistemas de comunicación, atención permanente las 24 horas del día y los 365 días del año, plus de transporte, entre otras…

Es muy necesario el  espíritu de lucha, y ser un incondicional de una organización capaz de responder. En este sentido creo que la nuestra debería reforzar sus servicios jurídicos, que a veces no funcionan como se espera. Además son fundamentales la perseverancia, el tesón y la defensa de las ideas.

Felipe Rivas

Gracias por este ratillo, Felipe. Quiero que sepas que a mi, las veces que hemos coincidido, siempre me ha parecido que has hecho gala de un trato afable, cordial y respetuoso, a nivel personal, cosa que te agradezco. En el ámbito del trabajo sindical, queremos dejar constancia de nuestro reconocimiento público y expreso a tu magnífica labor y compromiso con la defensa de los trabajadores durante tantos años. Estoy seguro de que en este sentido hablo en nombre, al menos, de todos tus compañeros y compañeras de la Sección sindical autonómica de la FSC-CCOO de Málaga. 

Hay hombres que luchan un día y son buenos.
Hay otros que luchan un año y son mejores. 
Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. 
Pero los hay que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles.

Bertolt Brecht



📷 Fotos: Felipe Rivas Velicia y ccooautonomicamalaga.com

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